jueves, 1 de diciembre de 2011

Enseñarles a desobedecer...

En esta sociedad es difícil desobedecer, oponerse a la opinión de las masas, a la influencia de la mayoría. Ya de pequeños se nos enseña a que hay que obedecer las normas, pero ¿ Y si las normas no son justas? ¿ y si vulneran mis principios? ¿ No puedo desobedecerlas? ¿Por qué un niño debe de obedecer siempre lo que se le diga aunque no sea justo? Los niños deben de tener VOZ siempre. Además hay que tener presente siempre que detrás de niño desobediente se encuentra, en la mayoría de ocasiones, un niño que necesita ser escuchado, atendido, valorado...



Si bien es cierto que el ser humano necesita normas, reglas, leyes, límites...para vivir en sociedad, también es cierto que para sentirse autorealizado no debe aceptar cualquier imposición sin antes haberla valorado de acuerdo a sus principios y valores como ser humano.

Debemos crear individuos auténticos, coherentes, fieles a si mismos, capaces de luchar por lo que creen, de defender sus derechos... a saber decir NO, a NO MENTIR, a ser ellos mismos. En definitiva, debemos enseñarles a que tienen el derecho a desobedecer aquello que no sea justo o no sea coherente con lo que piensan y sienten.

Para entender mejor esto, os dejo un documental sobre la influencia de la televisión basado en los estudios sobre la obediencia a la autoridad de Milgram. Impresionantes resultados que pueden extrapolarse al comportamiento del ser humano en nuestra sociedad.

El documental consta de varias partes, esta es la primera, el resto las podeis encontrar en You tube.



miércoles, 23 de noviembre de 2011

La creatividad

“Crear es usar libremente nuestro aprendizaje para construir algo nuevo y propio, que refleje nuestra manera única de ser personas. Pero la escolaridad va en dirección contraria...Cuando educar equivale a memorizar, obedecer y disciplinarse, cuando el aprendizaje es rígido e igual para todos, sin respetar la diversidad de cada niño, la creatividad se marchita” ( Juan Pundik, Psicoanalista. Presidente de la Plataforma contra la Medicalización de la Infancia)


El actual sistema educativo se basa en la adquisición de conocimientos, cuantos más mejor, aunque en el futuro no sirvan para nada o lo que es peor aunque ese hecho haya conseguido mermar la capacidad creadora que tiene cada individuo, y en este caso cada niño, como ser único.

Aún así, la mayor parte de la sociedad sigue creyendo en este sistema a pesar de los resultados obtenidos: infelicidad, problemas de conducta, nuevos trastornos psicológicos,..derivados en algunos casos de la negación de la capacidad creadora del niño, es decir de la expresión de su propio ser.



Con respecto a esto, hoy en día existen muchos talleres y cursos sobre creatividad dirigidos tanto a personas adultas como hacia niños/as y desde un enfoque lúdico y terapéutico. La verdad es que respeto mucho estos cursos y entiendo el porqué de su existencia. Sin embargo me gustaría comentar algunas cosas.

Por una lado las actividades dirigidas a infantes existen debido a que, como he comentado, el actual sistema educativo reprime la creatividad, por ello es necesario buscarla en el exterior. Y por otro lado, una persona adulta ( entendiendo por adulta aquella persona que ha superado satisfactoriamente los estadios de la infancia y la juventud) que ha crecido en una ambiente de libertad para dar rienda suelta a su capacidad creadora, no necesitará de estos cursos, puesto que la creatividad formará parte de su persona. De hecho nacemos con esa capacidad y es nuestro ambiente educativo quién la reprime, puesto que al basarse en actividades gestionadas y dirigidas por los adultos, al niño no se le proporciona la libertad que necesita para desarrollar esta capacidad y muchas otras.

Creo y apuesto por un modelo educativo diferente, donde se tenga en cuenta por encima de todo al niño y se le aporte la libertad que necesita para ser él mismo. Ya existen desde hace mucho, experiencias educativas, alternativas a este sistema, que han dado resultados exitosos como por ejemplo la escuela de Summerhill.

Me gustaría compartir con vosotros un video del  profesor Ken Robinson que habla sobre este tema. No os dejará indiferentes.



martes, 9 de agosto de 2011

Confianza en uno mismo

Soy una de esas personas que piensan que todos los seres humanos son capaces de todo aquello que se propongan, pero también sé que es difícil para la mayoría creerse capaces, cuando desde su infancia han recibido mensajes o han observado modelos que les transmitían frases como: “ no estás preparado” “ lo que haces es perder el tiempo” “ no lo vas a conseguir” “ no eres capaz” “ eso no es para ti” “ son pocos los que triunfan” “ no lo haces mal, pero...” y otras tantas palabras que día a día merman y van destruyendo nuestra confianza en nosotros mismos.

Considero que padres y educadores debemos generar confianza en nuestros educandos, y sé que a veces es complicado transmitirles confianza cuando no confiamos en nosotros mismos. Pero también sé que nuestra  falta de confianza unida a la necesidad de transmitirla, puede llegar a convertirse en la fuerza que nos lleve a dejar anclado en el pasado nuestros miedos e inseguridades y mirar al futuro con valentía y optimismo. No podemos decir a un niño “eso es muy difícil para tí, más vale que no lo intentes” sino “ es difícil pero inténtalo, puedes conseguirlo, yo te apoyaré”. No se trata de dar falsas esperanzas sino de no quitarlas, se trata de dejar que por ellos mismos descubran sus capacidades y sus limitaciones y a la vez que sepan que cuentan con nuestro apoyo.


De nosotros depende construir personas felices, seguras de si mismas, que se aman y respetan, capaces de cumplir sus sueños.

Al hilo de esto me viene al recuerdo un cuento que me encanta...¡que lo disfrutéis!

“ Los niños estaban solos” ( Jorge Bucay)

Su madre se había marchado por la mañana temprano y los había dejado al cuidado de Marina, una joven de dieciocho años a la que a veces contrataba por unas horas para hacerse cargo de ellos a cambio de unos pocos pesos. Desde que el padre había muerto, los tiempo eran demasiado duros como para arriesgar el trabajo faltando cada vez que la abuela se enfermara o se ausentara de la cuidad.
Cuando el novio de la jovencita llamó para invitarla a un paseo en su coche nuevo, Marina no dudó demasiado. Después de todo, los niños estaban durmiento como cada tarde, y no se despertarían hasta la cinco.
Apenas escuchó la bocina cogió el bolso y descolgó el teléfono. Tomó la precaución de cerrar la puerta del cuarto y se guardó la lave en el bolsillo. Ella no quería arriesgarse a que Pancho se despertara y bajara las escaleras para buscarla, porque después de todo tenía sólo seis años y en un descuido podía tropezar y lastimarse. Además, pensó, si eso sucediera, ¿cómo le explicaría a la madre que el niño no la había encontrado?
Quizás fue un cortocircuito en el televisor encendido o en alguna de las luces de la sala, o tal vez una chispa del hogar de leña; el caso es que cuando las cortinas empezaron a arder el fuego rápidamente alcanzó la escalera de madera que conducía a los dormitorios.
La tos del bebé debido al humo que se filtraba por debajo de la puerta lo despertó. Sin pensar, Pancho saltó de la cama y forcejeó con el picaporte para abrir la puerta pero no pudo.
De todos modos, si lo hubiera conseguido, él y su hermano de meses hubieran sido devorados por las llamas en pocoo minutos. Pancho gritó llamando a Marina, pero nadie le contestó su llamada de auxilio. Así que corrió al teléfono que habia en el cuarto (él sabía como marcar el número de su mamá) pero no había línea.
Pancho se dio cuenta que debía sacar a su hermanito de allí. Intentó abrir la ventana que daba a la cornisa, pero era imposible para sus pequeñas manos destrabar el seguro y aunque lo hubiera conseguido aún debia soltar la malla de alambre que sus padres habían instalado como protección.
Cuando los bomberos terminaron de apagar el incendio, el tema de conversación de todos era el mismo:
¿Cómo pudo ese niño pequeño romper el vidrio y luego el enrejado con el perchero?
¿Cómo pudo cargar al bebé en la mochila?
¿cómo pudo caminar por la cornisa con semejante peso y bajar por el árbol?
¿Cómo pudo salvar su vida y la de su hermano?
El viejo jefe de bomberos, hombre sabio y respetado les dio la respuesta:
-Panchito estaba solo ... No tenía a nadie que le dijera que no iba a poder.

lunes, 8 de agosto de 2011

El duelo en la infancia

" La vida es un arcoiris que incluye el negro" ( Yevgeny yevtushenko, poeta)
" Quien enseña al hombre a morir le enseña a vivir" ( Michel de Montaigne, filósofo)


 Afortunadamente, desde hace algunos años se está mostrando interés desde el campo educativo ( familia-escuela) en conocer el proceso de duelo en la infancia. Está demostrado que los niños son capaces de entender y asimilar la muerte y que deben pasar por un proceso de duelo, al igual que el resto de sus familiares.

La muerte de un ser querido para el niño puede llegar a ser un suceso traumático si no atendemos a sus necesidades, y esto significa básicamente que debemos hacerles partícipes, de alguna forma, del duelo familiar, informarles de lo que ha ocurrido y dejarles expresar libremente sus emociones.

A la hora de informar a los niños sobre el fallecimiento de un ser querido tenemos que tener en cuenta los siguientes puntos:( Markhan, 1997)

  • Nunca debemos ocultar la muerte para evitar sufrimientos, puesto que esto puede causar a la larga mayor sufrimiento.
  • No usar mentiras
  • Explicarles lo que significa la muerte con delicadeza y de forma que lo entiendan. La forma en que el menor va a comprender la muerte dependerá en parte a su edad.
  • Si no se sabe como explicar algo, confesarlo.
  • No usar eufemismos ( por ejemplo “está en el cielo” ya que el niño puede querer seguir al ser querido)
  • No dar falsas esperanzas de regreso del fallecido
  • No relacionar la muerte con el sueño ( “...está durmiendo”) ya que puede provocar problemas al dormir
  • Expresar las emociones ( tristeza, pena, etc.) delante del menor y dejar que él exprese las suyas.
  • Dejarle hablar y preguntar sobre ello todo lo que necesite.


Con respecto al entorno del menor es recomendable ( Fernández Millán, 2002):
  • No obligar al niño a que acuda al velatorio o entierro, ni tampoco prohibírselo, hay que dejar que elija. Aunque es recomendable que se realice con él algún tipo de ceremonia como visitar la tumba, poner flores o encender velas.
  • Informar a la escuela de lo que ha sucedido para que los profesores actúen en consecuencia
  • Dejar algunas fotografías del fallecido para que el niño no sienta una separación total y pueda recordar a su familiar. Sin embargo debe evitarse dejar las pertenencias del fallecido como si estuviese a punto de regresar.
Además hay que tener presente algunas reacciones normales de los niños que se pueden dar semanas posteriores a la muerte del familiar: como un aumento de la dependencia con sus progenitores o por el contrario mostrar cierto rechazo o despegue; mostrar tristeza, rabia, ira, preocupación, problemas de sueño, etc. Estas reacciones dejan de ser normales si después de semanas, perduran y/o se intensifican ( como un insomnio prolongado,pérdida de apetito, etc.) Ante cualquier señal de este tipo lo mejor es acudir a un profesional. Lo importante es que sus padres/tutores vivan y transmitan a los menores el duelo como un proceso natural y necesario y también que les dejen expresar libremente sus emociones, de esta forma los niños asimilarán perfectamente lo que ha ocurrido.

Por último os dejo un interesante enlace de una web especializada dirigida a madres/padres y profesores, donde podréis encontrar recursos relacionados con este tema.

Página web para padres y profesores


" Tras la pérdida de un ser querido, nos sentimos solos navegando en un mar de tristeza. Pero es justo en estos momentos cuando podemos comprender que la muerte es parte de la vida" ( Carmen Vázquez)

domingo, 15 de mayo de 2011

El juego

El juego es una necesidad vital para los niños. A través del juego el niño se desarrolla física y psicológicamente, pero ¿ Porqué no dejamos jugar a los niños libremente? Explorar, descubrir por ellos mismos las cosas, dejar de dirigir sus juegos, dejar al niño jugar con libertad pero por supuesto con responsabilidad.

Dejemos que los niños se ensuencien cuando jueguen con el barro o con la pintura o que se mojen con el agua, después ya les limpiaremos o secaremos, porque cuando un niño juega libre es feliz ¿ Han visto las caras de los niños cuando están siendo libres? Es maravilloso ver cómo disfrutan y viven el momento presente, el aqui y el ahora... Deberíamos de aprender de ellos en este sentido. Pero siempre están las madres o padres que rompen estos encantadores momentos con frases como: ¡ Cuidado! ¡Te vas a caer! ¡Te vas a ensuciar! ¡Bájate de ahí! ... y aunque es necesario protegerles para que no se lastimen, muchas veces es excesivo el continuo de prohibiciones y limitaciones que muchas veces están lejos de la realidad.



Sé que es complicado ponernos en su lugar y empatizar con ellos, porque en la mayoría de casos no recordamos cómo nos sentíamos cuando jugábamos libremente, de cómo explorábamos el mundo... eso si tuvimos la suerte de poder hacerlo.

Para todos aquellos que no lo recuerdan, si pudiéramos ver a traves de los ojos de un niño, para él todo es descubrimiento, el mundo es un lugar por descubrir hasta el más insignificante detalle para nosotros ( como puede ser ver cómo cae el agua cuando abrimos el grifo) para él es algo fantástico.

Para explorar el mundo el niño necesita de todos sus sentidos y de todo su cuerpo. Necesita experimentar a través de ellos, desde ver como cae un trozo de plastilina cuando la tira hacia arriba hasta tirarse al suelo para saber lo que se siente. El niño necesita disponer de momentos en los que pueda jugar libremente y dónde pueda imaginar, crear, descubrir y/o experimentar el mundo que le rodea.

Y por otro lado, ¿Cuantas veces lo padres juegan con sus hijos? ( y no me refiero a "mientras tú juegas yo te miro o yo hago algo" sino a estar al 100%) y es normal a veces no poder hacerlo pues se deben de atender otras muchas responsabilidades. Pero debemos de sacar tiempo todos los días para jugar con los niños,y al igual que ellos hacen con nosotros, estar con todos los sentidos, viviendo el momento presente, aprendiendo y disfrutando de cada momento que compartamos con ellos.

Os dejo un enlace muy interesante relacionado con esta entrada Alegría  

domingo, 8 de mayo de 2011

Educación= diálogo y respeto

¿Porqué se agrede a los niños?
Cuando se tienen ganas de agredir o se agrede a un niño, habría que preguntarse
¿ De dónde viene esa rabia y frustración? Y seguramente encuentren que su hijo sólo esta reaccionando y respondiendo al comportamiento y actitud que sus padres o educadores están teniendo con él. Posiblemente el niño no esté recibiendo la atención y los cuidados que requiere, y el educador por su parte esté sobrecargado de sus responsabilidades diarias o por alguna situación familiar, laboral o de cualquier otro tipo que lo está desbordando.

Si los educadores fueran conscientes de que son los únicos responsables de la “actitud o comportamiento” que muestran los niños quizás cambiarían las cosas. Pero en palabras de los propios padres encontramos frases como “es que los niños son muy malos” “ se comportan muy mal” “ me sacan de quicio” ¿Cuantas veces hemos escuchado frases así?y realmente quien se comporta mal y está fuera de quicio son ellos mismos.

Cuando hablo de agresión me estoy refiriendo a palmadas en el culo, gritos u otras faltas de respeto similares. No voy a entrar a valorar los malos tratos a la infancia que están penados por la ley. Afortunadamente para los padres, y desgraciadamente para sus hijos, este tipo de “daños menores” son reconocidos y normalizados por la sociedad. Y aunque, siendo optimista, apuntamos a una educación diferente basada en en diálogo y el respeto, aún son muchos los padres y educadores que usan estos métodos.

Con respecto a este tema, quizás algunos piensen que tengo una postura radical, y es cierto, bajo ningún concepto admito ningún tipo de agresión física y psicológica sea dirigida a los niños o hacia cualquier tipo de persona, para mi utilizar la violencia física o verbal no tiene cabida, es intolerable e inadmisible.

Lo único que se consigue al gritarle o pegarle a un niño es que , por una parte el educador descargue un poco su frustración y su rabia y por otra, silenciar a un niño que ahora asustado, normaliza y repite ese tipo de conductas y que aunque parezca que sí, no entiende el porqué de las mismas. Porque ese tipo de conductas no tienen sentido alguno.

Sin embargo ¿ porqué se comportan mal los niños? sobre esto les remito a una entrevista realizada a Rebeca Wild en la que expone que "Si se siente bien no se porta mal" “.Porque cuando un niño se “comporta mal” lo que nos está pidiendo es ayuda, porque lo necesita es que sean atendidas sus necesidades físicas y/o emocionales. Porque si un niño es feliz y son atendidas al 100% sus necesidades ( y no me refiero a comprarles juguetes, o todo lo que pidan para compensar la ausencia fisica y/o emocional de sus padres) no se comportará mal.


Los padres y educadores deben ser conscientes y asumir su responsabilidad como educador y/o padre, y saber que son modelos a imitar por sus hijos. Y cuando digo esto último, lo digo porque continuamente muchos padres y educadores cometen incongruencias en su comportamiento y actitud como al decirles que no hagan algo cuando ellos son los primeros en hacerlo, o  pedirles por el contrario que hagan algo cuando ellos no lo hacen.

Pero lo importante es saber que SE PUEDE CAMBIAR, aunque para eso lo más importante es querer cambiar, haber asumido la responsabilidad que se tiene con los niños y admitir que gritarle o pegarle no es la forma correcta de actuar.

A cualquier educador o padre que utilice estos métodos le recomendaría que primero solucionara sus problemas personales para poder disfrutar de sus hijos al 100% ,con todos los sentidos, y así poder escuchar y atender todas sus necesidades. Porque cuando existe una educación consciente y responsable, educar se convierte en el acto de amor más grande del mundo.

domingo, 1 de mayo de 2011

Educar en autorealización

Uno de los objetivos más importantes que debe tener cualquier padre o educador, es favorecer y promover la autorealización del niño, para ello primero, y tal y como explica Maslow en su pirámide de necesidades, se deben satisfacer sus necesidades primarias o fisiológicas ( como por ejemplo la alimentación o el descanso), de seguridad, de pertenencia o afiliación y de amor.

Una persona autorealizada es una persona madura, equilibrada, autosuficiente, positiva, auténtica, con un proyecto de vida,que vive el presente, que no tiene miedo a lo desconocido, que cree en el ser humano, en la verdad, la bondad y la belleza, etc.


Pero ¿ Cómo podemos educar a nuestros hijos para que se conviertan en personas autorealizadas? Bernabé Tierno en su libro " Valores humanos" nos da unos valiosos consejos:

1) Para que tu hijo aprenda a ser él mismo, permítele tanta libertad cuanta sea posible con arreglo a su edad y que sea capaz de tener decisiones propias y elegir entre varias opciones, siempre que no peligre su seguridad.
2) La naturaleza está plagada de vida y de enseñanzas. Pon a tu hijo en contacto con los animales, las plantas y los fenómenos naturales. Que disfrute del sol y de la lluvia. del valle, de la montaña y del arroyo y llene todo su ser de naturaleza y de vida.
3) Transmite a tus hijos la certeza de que jamás está todo perdido, que siempre hay alternativas y que se logra el éxito en la medida en que sabemos aprovechar los fracasos y no perdemos ni un instante en lamentaciones y derrotismo.
4) Elogia y alienta todas las buenas acciones más o menos meritorias de cada día y enseña a tus hijos a felicitarse y sentirse dichosos tras cada esfuerzo y conducta positiva. El niño que comparte hoy sus juguetes con otros niños o que se atreve a defender a un compañero maltratado, es el hombre del mañana cuyo proyecto de vida será hacer el bien a los demás.
5) Enseña a tus hijos el autocontrol y dominio de sí mismos con tu ejemplo. Cada vez que vengan a ti llenos de ira, con conductas violentas o caprichosas, niégate a entablar discusión alguna con estas palabras: «Sólo cuando estés calmado y tranquilo, podremos hablar y entendernos. Jamás hablaré contigo si no estás sereno y dispuesto a respetarme como yo te respeto.» A los niños pequeños invítales a retirarse a su habitación mientras se calman sus nervios y se tranquilizan. No admitas el diálogo, si no es con serenidad, respeto mutuo y modales civilizados.
6) Comenta con tus hijos la belleza de las buenas acciones, habla con ellos de los valores y de la necesidad de cultivar las necesidades superiores de bondad. belleza, verdad, amabilidad y de cómo se puede encontrar la auténtica felicidad disfrutando cada día haciendo el bien y realizando el propio proyecto de vida.
7) Somos lo que son nuestros pensamientos. Enseña con tus actitudes y tu vida a tus hijos a pensar siempre de manera positiva y esperanzada. Como dice O. S. Marden, «el pensamiento recto y placentero es germen de salud y prosperidad y factor de éxito». 8) Enséñales a sentirse orgullosos de si mismos, por ser únicos e irrepetibles. Que respeten su propia individualidad y a prendan a tener criterio de personalidad, a salir de la manada y tomar sus propios derroteros.
9) La paz consigo mismo no tiene precio. Cada uno de nosotros, por ser personas, somos más importantes que todas las cosas por valiosas que sean. Que nuestros hijos aprendan que las personas siempre son más importantes que las cosas.
10) No permitas a tus hijos que les sea rentable manipularte, sacarte de quicio, chantajearte, obligarte a castigarles o a responderles con actos violentos. Ignóralos cuando así se comporten, apártate, tómate tu tiempo y responde siempre con una actitud equilibrada, con calma y dominio de la situación.
11) Jamás mientas a tus hijos. Sé veraz y auténtico y alábales siempre por ser sinceros, por decir la verdad, aunque las circunstancias no les sean favorables, por haber elegido ser fieles a sí mismos.
12) Reduce al mínimo el número de exigencias, mandatos y normas. No les agobies ni atosigues constantemente. Permíteles aprender por sí mismos de sus propias experiencias.
13) Enséñales a ser generosos y altruistas, a olvidarse un poco de sí mismos y pensar en los demás, a dar de lo que les sobra, a compartir lo que tienen, a ayudar a los más necesitados en alegre actitud de servicio.
14) Respeta su intimidad, sus cosas, su mesa de estudio, su correspondencia... y enséñales a respetar a los demás y su intimidad.