Si un niño/a que ha nacido sano tiene cubiertas sus necesidades (vive en un entorno emocional equilibrado donde sus progenitores o educadores lo quieren, lo cuidan y le respetan, crece, juega y se desarrolla libremente, tiene una alimentación adecuada,...) no tiene porqué enfermar. Cuando enferma es porque carece de alguna de estas.* a excepción de enfermedades contagiosas o enfermedades desde el nacimiento. Un ejemplo de cómo influyen las emociones en nuestra salud lo tenemos en la influencia del estado de ánimo en el sistema inmunitario ( leer artículo "estrés y sistema inmunitario") si estamos desanimados o tristes nuestro sistema inmunitario se debilita, siendo más vulnerables y aumentando así las probabilidades de enfermar, por el contrario si estamos animados y felices se fortalece.
Como he comentado, normalmente cuando los niños enferman se debe a determinadas carencias emocionales-fisicas. Para averiguar la causa del problema y por tanto lo que necesitan los niños, sus padres o tutores deberían hacerse las siguientes preguntas ( aunque algunas son generales pueden orientarnos):
¿ El niño está en un entorno armónico y equilibrado? ¿ Existe algún problema en la familia que pueda estar afectándole? ¿ El niño juega libremente? ¿ Dedico el tiempo suficiente a mi hijo/a? ¿ Juego con él? ¿ Le escucho activa y abiertamente? ¿ Recibe suficientes mimos y caricias? ¿ Se alimenta adecuadamente?...
Desde mi punto de vista, un niño que tenga cubiertas sus necesidades físicas y emocionales crecerá sano y feliz. Pero en el caso de tener niños con algún problema leve de salud, en vez de ir corriendo al médico, atiborrarle a medicamentos y solucionar superficialmente el problema, primero averiguaría y cubriría sus carencias ( con esto a veces es suficiente) y después utilizaría medicina natural ( fitoterapia, etc.) y una alimentación adecuada. Con respecto a esto último, aquí tenéis unas páginas interesantes sobre las propiedades beneficiosas y curativas de los alimentos.
